Este concepto muy ligado al de gestión de riesgos, que nació en el ámbito legal pero que actualmente abarca muchos más aspectos, consiste en establecer las políticas y procedimientos adecuados y suficientes para garantizar que una empresa desarrolle sus actividades y negocios conforme a la normativa vigente y a las políticas y procedimientos internos, promoviendo una cultura de cumplimiento entre sus empleados, directivos y clientes.

La World Compliance Association define al compliance como el conjunto de procedimientos y buenas prácticas que las organizaciones adoptan con el fin de “identificar y clasificar los riesgos operativos y legales a los que se enfrentan y establecer mecanismos internos de prevención, gestión, control y reacción frente a los mismos”.

Por su parte, el Comité de Basilea que se centra en el sector bancario, lo define como una función independiente “que identifica, asesora, alerta, monitorea y reporta los riesgos de cumplimiento en las organizaciones, es decir, el riesgo de recibir sanciones por incumplimientos legales o regulatorios, sufrir pérdidas financieras o pérdidas de reputación por fallas de cumplimiento con las leyes aplicables, las regulaciones, los códigos de conducta y los estándares de buenas prácticas”.

Establecido en 1975, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS, sigla de Basel Committee on Banking Supervision en inglés), reúne a las autoridades de supervisión bancaria, cuya función es fortalecer la solidez de los sistemas financieros alrededor del mundo mediante la formulación de normas generales de supervisión y recomendaciones de buenas prácticas. Aunque las recomendaciones, plasmadas en los  Acuerdos de Basilea, no tienen acatamiento obligatorio, sin embargo son adoptados no solo por los miembros del comité, sino por casi todas las naciones con un sistema financiero activo internacionalmente, incluyendo a la mayoría de los países de América Latina.

En suma, hoy en día el compliance se trata de una función que permite a las instituciones, detectar y gestionar los riesgos de inobservancia o incumplimiento de obligaciones normativas, mitigar los riesgos de sanciones y las pérdidas patrimoniales o de reputación que deriven de tales incumplimientos.

¿Por qué es importante para las empresas?

La función de compliance se encarga de establecer estándares y procedimientos adecuados para evitar incumplimientos; además, de supervisar y controlar que éstos se cumplan en toda la organización, ya que el incumplimiento de una ley, o de determinada normativa, puede suponer una pérdida de reputación para una compañía, además de sanciones económicas, exclusión de licitaciones, entre otras.

Dado que en los últimos años hemos experimentado un incremento en exigencias en temas de cumplimiento regulatorio y un mayor número de auditorías, en Cibergestión hoy contamos con la Dirección de Cumplimiento y Auditoría, la cual está encargada de la coordinación de las auditorias que se realizan por parte de nuestros clientes o de los despachos que ellos mismos establecen, desarrollar e implementar controles internos para mejorar la efectividad y eficiencia de la operación, salvaguardar la información; así como mantener documentados y actualizados los procedimientos vigentes.

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